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octubre 31, 2016

Una moneda por la pasión de Cristo

Ya es repetido afirmar que el cine es uno de los canales de transmisión de valores y cultura mas efectivos que posee la sociedad moderna. Y los intereses sobre este medio son aún mayores cuando sabemos que el cine es una de las principales entradas de producto bruto de algunos países. Con decir que Brigitte Bardot representó en los sesenta mayor flujo de divisas para Francia que la Renault. Por eso lo que se pone en juego y la elección del tema cada vez que se va a realizar una película, no es pequeña cosa. Usar a Cristo, que «después de Lennon» es el personaje mas famoso del mundo; replantear su enfoque y estrenarlo en Semana Santa es lo que llaman en el lenguaje específico de economía: un tiro al suelo.

Cristo es el personaje de la historia cuya vida más veces se ha adaptado a la pantalla cinematográfica, como Shakespeare es el escritor cuyas obras más veces se han llevado al cine. Hasta 1970 Shakespeare tenía 134 películas, desde “Romeo y Julieta” hasta “Macbeth”, desde “Muchos ruidos pocas nueces” hasta “Otelo”; autor de quien se duda la prolijidad de tantas obras. Pero aquí no vamos a analizar si Shakespeare es el verdadero creador de tantas e increíbles historias o fue un colectivo que las realizó para el teatro, todos bajo el seudónimo o nombre de su director. Como tampoco nos interesa saber si Cristo realmente realizó todos esos milagros, lo que nos importa saber es que existieron y hoy son base y materia prima con las que mayormente cuenta el cine para construir sus lucrativos y multimillonarios guiones.

La historia de la vida de Cristo no ha sufrido modificaciones desde hace siglos, pero desde el nacimiento del cine se ha versionado tantas veces, que ya cada nueva adaptación, exige algún elemento novedoso que justifique su realización. La pasión de Cristo, narra formalmente los mismos hechos que todos conocemos, como la traición de Judas, las tres negaciones de San Pedro, la conversión de María Magdalena, pero el foco y el énfasis de la obra se centra en trasmitir el dolor físico vivido por Cristo y el calvario que transitó en sus últimas 12 horas de vida. Como en el cine no se siente, (es decir, en la piel), para transmitir ciertas ideas como el dolor o lo sublime de ciertos olores hay que llegar muchas veces a imágenes ampulosas a veces exageradas que terminan convirtiéndose en un paroxismo. Por eso encontramos otro record en el film, (además de ser la historia más llevada a la pantalla), y es que este es el Cristo que más ha recibido carajazos en la Historia del Cine. Salimos de esta película más bañados en sangre que si se tratara de una película de Quentin Tarantino, con la diferencia de que aquí, toda la sangre es de un mismo hombre. La idea principal de estos 127 min. de metraje es hacernos sentir lo más humanamente posible el dolor en el cuerpo y la humillación padecida por Cristo desde su captura hasta la cruz. Ni siquiera se muestra mucho interés en la resurrección, la cual se soluciona en dos minutos de película. El film se centra con precisión en la “ pasión”, palabra entendida en su antiguo sentido literal como sufrimiento.

El cine en sus años nacientes , cuando buscaba elevarse al estatus de arte, eligió como primer gran drama, La passion du Christ. En Francia, Zecca y Noguet la montaron al estilo cuadros Saint-Sulpice  en 1908. Y antes, en 1897 Breteau y Holot llevaron al cine todo el viacrucis con dramáticos personajes que se recogían en pequeños escenarios de tela pintada. Y se cree que fue la sociedad Lumière la que inició la serie sobre la vida de Cristo. En estos 100 últimos años de cine, Hollywood se ha encargado de montar cada pasaje de la Biblia, desde el viejo testamento, el actual Talmud de los judios, hasta incontables versiones del nuevo testamento, y sobre el Apocalipsis vasta con ver las comiquitas que pasan diariamente. Pero desde “Jesucristo Super Star” el cine no renovaba verdaderamente la visión de Cristo y no lo digo por la irreverente postura que tuvieron en su humanización y su debilidad por el deseo carnal, sino por lo hippie y por lo bien que bailaba. Después Scorsese con “La última tentación de Cristo”, provocó a la más recta derecha católica con un Jesús que por primera vez se entrega a la passion, pero esta vez por María Magdalena; a un Judas que hace un papel predominante en la historia visto como el más fuerte de todos los apóstoles, por lo que es el único capaz de ser la herramienta divina para girar los acontecimientos y se le da la difícil misión de traicionar a su maestro. Pero para evitarse algunos problemas muy serios con eso de cambiar la historia, Scorsese y Paul Schrader toman un giro final, donde todos los rochelones de Cristo fueron sólo un sueño.

El éxito o fracaso de “La pasión de Cristo” viene dado principalmente por una cuestión de fe. Sin duda alguna la película esta muy bien filmada. Pero el rechazo o el apasionamiento excesivo por el film lo dicta una emoción poco imparcial que es la devoción religiosa. La película esta dirigida a quien por doscientaba vez quiere volver a ver en Semana Santa la historia y el calvario por el que transitó Cristo. Quizás por eso la mayoría de las opiniones que nos han llegado del film, poco tiene que ver con la calidad cinematográfica. Quien no conoce por educación infantil la Biblia se queda patinando en pleno film. Tomo textualmente el comentario de un espectador: “La película hubiera sido mucho mejor si hubieran explicado el por qué de todos los golpes y cada paso por el que pasa la película. Lo digo porque mi primito de 12 años nunca ha leído ni sabido nada de la Biblia y no pudo entender nada viendo la película y pensó que allí todos eran malos y que la cogieron con un solo hombre y que le pegaron hasta matarlo”. Inclusive la misma revista “ Hollywood Reporter”,  que quizás sabe menos de los evangelios que ese niño de 12 años alega: “ la película ofrece escasas por no decir inexistentes claves sobre quién es Jesús y el porqué de la crucifixión¨. No obstante la película maneja muy bien la alusiones místicas: comienza con un Cristo luchando contra las tentaciones en el Monte Los Olivos, excelente Satanás hermafrodita, interpretado por Rosalida Celentano que es casi tan feo como Max von Sydow en “El séptimo sello” de Bergman. La Madre Maria viendo a Cristo, cuando lo arrastran sentenciado camino al Gólgota, en vez de derrumbarse a llorar y decir que es el final, dice:  “Ha comenzado, Señor, que así sea”, reconociendo que la muerte de Cristo, su hijo, es la inmortalización de la religión Cristiana. Y una frase bíblica, que nos para a todos los pelos, de Cristo colgado, al final de la insoportable agonía de la cruz, cuando delira: “Eli, Eli, ¿lama sabactini?”  que significa “ Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has olvidado?”, Evangelio según San Mateo (25-27:39). Y para terminar el calvario la última frase de Jesús: “Padre, en tus manos entrego mi espíritu” Y dicho esto, expiró.

El escándalo que ha suscitado el film quizás sea más falso que Mel Gibson regalando sus ganancias a causas noblemente cristianas. Yo no creo que a principios del año 2000 hayan personas que lancen piedras contra una sala de cine por el contenido de un film, sino donde están esos vigilantes de la moral en las 100 porquerías que se estrenan todas las semanas. Ese “escándalo” es una estrategia más de venta de un producto que produce dinero exponencialmente con sólo nombrarlo. Que si un sacerdote murió de un infarto en una proyección en Portugal. Que si la RTC de México vetó el film, que si ha sido prohibido en varios países por su alto nivel dramático y de veracidad visual. Que la comunidad judia protesta por el fuerte reflejo que los fariseos de la película, después de 2 milenios, proyectan hasta ellos. La película es una buena película, pero todo lo referente al escándalo me parece una ridiculez y otra mentira.

Mel Gibson deberá recordar a la hora de montar películas históricas, que los irlandeses de 1200 de la época de William Wallace eran sucios, que no se expresaban con sarcasmos de policías de los Angeles y que no andaban enseñando el culo antes de una batalla. Que no es latín lo que hablaban los judíos comunes de la antigua Jerusalén sino hebreo. Que el “patriota” en una guerra civil lo es dependiendo del punto de vista y que a la hora de contar las ganancias de un film como éste, que requiere de tanta publicidad, recuerde cuando Cristo dijo una vez: “ Mas os digo, que más liviano trabajo es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios”.

Publicado en:

angulos-1-cristo

Angulos 2004

One Comment on “Una moneda por la pasión de Cristo

Сialis
agosto 22, 2018 at 3:04 pm

Touche. Sound arguments. Keep up the good work.

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